lunes, 14 de julio de 2008

Espidifen y un cigarrillo...



Lo mejor que he encontrado para este puto dolor de muelas de momento ha sido tomarme un espidifen mientras me fumo un cigarrillo... Joder que alivio Dios mio. Me puse hasta a rezar para que se me acabase el dolor, aunque pensándolo... y si el dolor se me ha pasado por las plegarias al mister de arriba? lo dudo, yo me voy mas por el camino de San Espidifen y el monaguillo cigarrillo, aunque los efectos no duran mucho, esta vez no he visto ni elefantes rosas, ni perros verdes con alas... así que me ha funcionado, pero lo que os he dicho, por un periodo no muy largo de tiempo.
Antes, con los medicamentos antes nombrados, veía la pantalla del pc (mirando mi blog) en colores cambiando rápidamente! Me decía a mi mismo -"Coño, la plantilla que he escogido para mi blog es la polla!", aunque los colores cambiantes acabaron con los efectos de los analgesicos... Pero bueno, del dolor vive y se alimenta la gente, porque todo el mundo se alimenta con el dolor de los demás, porque todo el mundo se ha partido de risa viendo a alguien darse un porrazo de los buenos, porque, lo que es yo, me mato de la risa cuando pasa algo así. Estamos programados desde fabrica a reírnos de las desgracias ajenas, y dependiendo de la situación a veces hasta la deseamos. Muchas veces nos hace feliz que a aquella persona que nos ha jodido alguna vez le salga algo mal. Tenemos ejemplos de tiempos ancestrales de lo que os digo, como los muñecos vudú, aquellos que se utilizaban para hacerle mal a algún imbécil que había jodido a otro imbécil en cuestion. Lo dicho, la maldad la llevamos en la sangre. Mentimos cientos de veces al mes (o a la semana en algunos casos extremos). Las mentiras ya en si comienzan a primera hora de la mañana, como por ejemplo, cuando nos encontramos al vecino que se ha tirado toda la mañana del sábado martillando la casa, que en el momento en que te ve saliendo de casa te dice "buenos días"... Y que responde uno? Lo mismo: Buenos días! Y una mierda de buenos dias para el puto vecino ese. Te has tirado una semana entera madrugando, y el puto dia que te toca descanso se ha tirado toda la mañana tocando los cojones con el puto martillo, y que le dice uno cuando lo ve? "buenos días..." sabiendo que con el mismo puto martillo se lo cogería y le reventaría la cabeza a martillazos a ver si se le acaba la tontería de joderte la mañana a martillazos el puto día que tienes de fiesta... Pero estamos hechos así... y al sábado siguiente volvemos a tener al puto imbécil del martillo despertándonos para tocar los cojones...
No pasa nada, buenos días vecino!